
Friday, September 11, 2009
9/11

Saturday, August 29, 2009
"ME" Project
Monday, August 24, 2009
Back to school

Monday, August 3, 2009
Decirnos

No contento con esta construcción de la imagen a través de los objetos, el individuo tecnológico de la modernidad selecciona y masifica la información que desea exponer para completarse como ser social. Habla de sí mismo a multitudes voyeristas en blogs como éste, o en Myspace, o en Twitter, o en Facebook, o en Youtube. La fría pantalla que para muchos de sus detractores iniciales representaba un instrumento de distanciamiento, ha otorgado un espacio de aparente seguridad y confianza que ha permitido la desinhibición. Y así, sobreexpuestos y divulgados a conciencia, la intimidad, el estado de ánimo, la relación de pareja, la cotidianidad, los conflictos familiares, los objetivos de vida, las alegrías y los pesares, se volvieron multitudinarios, democráticos y universales, y se pusieron de acuerdo para, nuevamente, hablar del sujeto. Individuo público, entregado a sus cinco minutos de fama, a la novela de la que él es protagonista, a la función de la que no tiene que despedirse.
Sujetos modernos que somos, necesitamos expresarnos. Tenemos un afán, más que por encontrarnos o por construirnos, por exponernos, publicitarnos, vendernos (¿vender qué?, ¿a quién?, ¿por qué?). Hablar de lo que somos, queremos, pretendemos o simulamos ser, por medio de la ropa que vestimos. De los lugares que frecuentamos. De los carros que conducimos. De los mensajes que, de nosotros mismos, comunicamos a los demás. Decirnos para construirnos, o creer que lo hacemos. Decirnos para hacer ruido y no escuchar nuestros silencios.
Tuesday, July 21, 2009
Mesa reservada

Pero nos puso. Salimos de las aulas del quinto piso y nos desperdigamos por el mundo. Cada una tomó su camino. Nos casamos, divorciamos o arrejuntamos. Conseguimos oficios muy diversos en los que fuimos o somos más o menos exitosas. Tuvimos hijos o estamos por tenerlos. Y allí nos reencontramos. Como el primer día de clases hace mas de 15 años, cuando no éramos más que un policromático grupo de individuos movidos por un interés común, llegamos sin reservas, y con el ánimo bien dispuesto de nutrirnos y de nutrir. Conseguimos este pedacito de espacio intangible en la red, allí nos instalamos y lo convertimos en la mesa de un café, siempre reservada para nosotras, donde sentarnos a conversar y a tomarnos un vinito mientras los niños juegan. Esta ronda va por mi cuenta. ¡Salud, muchachas!
Thursday, July 2, 2009
El espacio del abrazo

Hoy es un día especial. Esta mañana, después de varios años de esa distancia implacable que pesa sobre el espíritu como montaña de acero, mi mamá y mi abuela se volvieron a abrazar. En busca del bien mayor, hay renuncias y sacrificios incompensables y ése ha sido definitivamente el más duro.
Residentes sin terruño, aprendemos a vivir sin los cerros inundando nuestras ventanas, sin los motivos inauditos para inventar una celebración, sin la casa que nos vio crecer, sin los sonidos, las imágenes y los latidos de una ciudad que llevamos impresa en el corazón. En nuestro exilio voluntario descubrimos nuevos espacios e inventamos nuevos rituales para alimentar nuestro sentido de pertenencia. Muchos incluso, lo logramos. Pero más allá de lo geográfico, hay ciertos espacios imposibles de llenar. Espacios inconmesurables e incorpóreos donde las coordenadas las define sólo el afecto. Espacios imposibles de trasplantar o de amoblar o de sustituir. Espacios que otorgan la categoría de "hogar" a un abrazo cálido, a una mirada atenta, a una palabra sincera.
En ese espacio hoy se han reencontrado dos mujeres a las que amo profundamente. Por eso, estoy feliz.
Tuesday, June 23, 2009
Cara 'e conflei*

Friday, June 19, 2009
Mi pequeña todo-terreno
Ser todo-terreno tiene básicamente que ver con la capacidad de adaptación, y viviendo en el país de las comodidades, desarrollar esta virtud puede resultar paradójicamente cuesta arriba. Algunos meses an
tes del sabio consejo de mi prima, recorríamos los pasillos de Babies-R-Us en esa expectante preparación que constituyen los últimos meses de embarazo, dispuestos -sin saberlo- a aniquilar la aún en gestación adaptabilidad de nuestra hija. Nos sorprendimos con toda la serie de curiosos adminículos preguntándonos constantemente cómo se las habrían ingeniado los no tan afortunados padres de las generaciones (siglos, milenios) anteriores, para criar a sus hijos sin tantas y tan maravillosas muestras del ingenio humano. Desde los productos de limpieza y desinfección, hasta las muestras más complicadas de diseño e ingeniería, volcadas a calentar, limpiar, transportar, mezclar, esa tienda resultaba la moderna exposición universal de la inteligencia humana puesta a los pies de la comodidad y el bienestar de padres e hijos.Y es que la necesidad de todos y cada uno de esos aparatos se nos hacía tan obvia que resultaba prácticamente imposible resistirse a adquirirlos. ¿Cómo no vamos a comprar el calentador de toallitas para limpiarle sus partecitas cuando hace frío? ¿Cómo no adquirir -doble, uno para cada carro- el calentador portátil de teteros para cuando estuviéramos fuera de casa y le tocara comer? ¿Cómo se nos ocurre que podíamos vivir sin el desinfectante de bolsillo, por si se le caía el chupón al piso y no había como esterilizarlo? ¡Qué afortunada sería nuestra hija por la era que le había tocado vivir, y nosotros, sus padres, por los beneficios que cada uno de esos adminículos traerían a nuestras vidas!
Pues ni una cosa, ni la otra. Habíamos caído en la embrujante tentación de la comodidad y la conveniencia, habiendo sido, tanto Jose como yo, criados bajo la política del “acostumbrarse a lo que hay”. Afortunadamente, al iluminado consejo de mi prima, siguieron otras situaciones que nos permitieron darnos cuenta -a tiempo, para mayor gracia- que menos hace más cuando se trata de niños, y que la comodidad no es andar arrastrando un bolso con 150 aparatejos inútiles que a la larga sólo terminarán convirtiendo a esa criaturita un ser humano de muy alto mantenimiento.
El nacimiento de mi hija no fue lo sencillo que todas las madres soñamos. Ciertas complicaciones pulmonares requirieron una estadía de varios días en la unidad de cuidados intensivos para recién nacidos. Allí, entre enfermeras, incubadoras, y mucho ruido, hice mis primeras pasantías en la maternidad y descubrí cuán aprehensiva era frente a esa criaturita que había salido de mí, lo insegura y vulnerable que era ante ella y lo inútil que ante su situación resultaba el arsenal de novedades que tan atinadamente creíamos haber adquirido sólo unos pocos meses antes. Con las enfermeras del NICU y con la que luego nos visitó en casa durante casi dos semanas, aprendí que son los cuidados y no los objetos, lo que hace la diferencia. Que no hace falta armarse de una artillería de desinfectantes y aparatos esterilizadores cuando existen el vinagre y el agua caliente, y que para dormir lo que hace falta es sueño, y no lucecitas tenues o música clásica.
Antes de que mi hija cumpliera su primer mes, habíamos devuelto la mitad de esos aparentemente indispensables objetos. Creció tomando su fórmula mezclada en agua natural, en los teteros más económicos posibles, bañándose en el lavaplatos (como mi mami me solía bañar a mí), durmiéndose en su cuna desde su llegada a casa. Sus teteros y chupones los desinfectábamos en la máquina de lavar platos, y cuando la regla de los 5 segundos no podía aplicarse, acudíamos (aún lo hacemos) al vinagre blanco, el mejor desinfectante natural y totalmente inocuo. Creció entendiendo el cambio como un proceso natural, aprendiendo a adaptarse a él y sacándole el mayor provecho, siendo capaz de inventar juegos imaginarios cuando no hay juguetes a mano, de dormirse ante casi cualquier circunstancia y en cualquier lugar, de entretenerse con o sin nuestra atención, de integrarse a nuevos grupos y actividades con la mayor naturalidad.
Dentro de esa definición deliberada que J. y yo hemos construido del término, las consecuencias a futuro son lo más importante. Un niño todo terreno tiene muchas más posibilidades de ser un adulto feliz. Un niño que no necesita de un millón de artilugios para satisfacer sus necesidades básicas, será un adulto capaz de enfrentarse a las más diversas situaciones con las herramientas que tenga a mano y salir exitoso de ellas –entendiendo que a veces el éxito es sólo el intento. Un niño todo-terreno es un adulto que resuelve, que imagina, que se adapta y que es capaz de disfrutar en las verdes y en las maduras. Minimizadas las frustraciones, solapadas las carencias, será un individuo con mayores oportunidades para disfrutar de las cuotas de felicidad que decida asignarse. ¿Y qué padre no quiere eso para sus hijos?
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En sólo pocos días celebraremos el sexto cumpleaños de nuestra pequeña S. Nunca he tenido la oportunidad de volver a conversar con mi prima acerca de la noción que dejara caer aquella tarde. De recriminarle por atormentar nuestras inquietas mentes de primerizos o de agradecerle por haber inspirado uno de los leit motiv de este grupo familiar. No voy a negar que, viviendo en el país de las soluciones rápidas, los inventos y la comodidad, más de una vez durante estos casi 6 años hemos caído en la tentación. Pero seguimos haciendo nuestro mayor esfuerzo por mantenernos firmes en este intento interminable y en constante progreso por hacer de nuestra hija, una niña todo-terreno.
Tuesday, May 26, 2009
Levántate y escribe
Hace semanas que no escribo y los pensamientos hacen más bulla de lo normal. Libreta, papel o teclado en mano, escribir coloca el caos en compartimientos, categoriza, clasifica por tamaño, letra y color. Escribir de manera terapéutica, conociendo a los fantasmas y acallándolos, o matándolos, o simplemente sentándose con ellos a tomar un cafecito de Starbucks y a conversar.
Escribir o no escribir. En ciertos tiempos, escribir resulta tarea ardua. Como el amnésico, se olvida hasta la "O" por lo redondo y no hay maestra de preparatorio ni método Palmer que consiga reconciliar a ese lápiz con la mano que lo guía. Los fantasmas no se dejan asir, no hay lazo de grafito que los ataje, y se entrecruzan irónicos, desordenados y burlescos, orgullosos del sinsentido que promueven.
Allí me he hallado estas últimas semanas. Hasta hoy.
Thursday, April 23, 2009
Día -feliz- del idioma -múltiple-

Así, los mágicos hilos de la Historia se han encargado de entretejer en el marco de ese día el fallecimiento en Madrid de Don Miguel de Cervantes y Saavedra, padre incuestionable de la lengua española, en 1616; el nacimiento en 1564 en Stratford-Upon-Avon de William Shakespeare (aunque, y sin querer sonar aguafiestas, en realidad fuera el 3 de mayo, pues para el momento Inglaterra aún se regía por el calendario juliano); la llegada al mundo del ruso -nacionalizado americano- Vladimir Nabokov en 1899; y -acá se me sale el orgullo patrio- la exhalación del último aliento de la escritora venezolana, madre literaria de Ifigenia y Mamá Blanca, Teresa de la Parra, en 1936.
Evidentemente, motivos no faltaron para que en 1938, el Congreso de Colombia decretara esta fecha como el Día del idioma. Las Academias de la Lengua necesitaron de medio siglo, pero finalmente, en 1963, ratificaron el decreto del Congreso, extendiendo la celebración a todo el universo de habla hispana. Por todo esto, y como apasionada lectora y defensora armada del idioma castellano, desde esta orilla multicultural y polilingüística (o pseudolingüística, según muchos...) que representa el Sur de la Florida, decidí celebrarle el cumpleaños a mi lengua natal con una humilde nota en este blog. Pero durante el día me encontré dando un mensaje en inglés a mi hija ("cuando el contenido es relevante, cerciórate que te entiende") para que a su vez lo transmitiera a su maestra; enviando mensajes de texto a mi esposo y mis empleadas en ese económico, comprimido e hiperfonético nuevo sublenguaje que ha pasado a ser el "TXTNG" y hasta traduciéndome a mí misma y en mi propio idioma en la forma más coloquial que pude encontrar para que algún conocido cubano pudiera comprender una expresión de mi país. ¿Cómo he de celebrar mi lengua sin desdoblarme en estas múltiples tendencias del habla que la realidad, el entorno y la necesidad han obligado?
Me carcomía la culpa y el remordimiento lingüístico especialmente al recordar las palabras de mi admirado maestro Germán Flores que poco antes había leído:"el idioma, no sólo es el diferenciador e identificador, sino que es además el instrumento más importante de socialización, trasmisor y conservador de valores propios y el elemento que revela mejor que ninguno la identidad nacional de cualquier país; por eso es más importante incluso que el territorio, la historia, el escudo, el himno y la bandera". Me sentía traidora y voluble, incumplida la responsabilidad del educador-transmisor-promotor de valores, paseándome por los campos coloquiales y telegrámaticos, madre de una americana anglohablante para quien el español es una tarea titubeante, insegura, obligada y limitada a las paredes del hogar, cuando cayó en mis manos un interesante artículo de Joshua A. Fishman titulado "El nuevo orden lingüístico internacional", y donde entre muchas acertadas ideas, el autor apunta al "multilingüismo" como fenómeno paradójicamente representativo de la era de la globalización. Indica Fishman que, contradiciendo todo pronóstico y aunque de hecho, el inglés parecía erigirse como el idioma oficial de los tiempos modernos (como idioma de la Internet, de la diplomacia internacional, del enternainement, entre muchas otras), la sociedad actual se ha vuelto "multilingüe" y es ese uno de los rasgos idiomáticos representativos de esta era, además de una de sus mayores fortalezas. Más que la temida colonización imperialista del inglés, se ha abierto la puerta a la diversidad lingüística ocasional donde el mismo inglés ha cedido terreno frente al pastiche cultural que esta cultura de parches ha llegado a ser. Al reducir el tamaño del mundo en que vivimos, la globalización ha logrado generar "el crecimiento de las interacciones sociales"; y esas interacciones sociales no han hecho más que promover "las lenguas regionales".
Bien es sabido que el uso y la comodidad han sido los impulsores fundamentales de la evolución del lenguaje. En la actualidad, es precisamente el uso el que permite, no solamente la evolución, sino y sobre todo, la interacción y la permanencia simultánea de múltiples manifestaciones lingüísticas. Así, solamente los miembros de esta familia nos paseamos entre el inglés oficial de la escuela, el coloquial de los conocidos y la televisión, el técnico en cada uno de nuestros trabajos, el fonético de los mensajes de texto, el español de Venezuela para el hogar y la tradición, o el que usamos frente a otros hispanohablantes que no conocen muchos de nuestros dejos coloquiales. La situación determina el uso y así la celebración del dia del idioma se vuelve una fiesta plural donde los invitados y los homenajeados se confunden y fusionan. "Feliz cumpleaños", "Happy Birthday" y "Hapy Bday" se leen en crema de colores en esta torta (¿tarta, bizcocho, pastel?)...
Monday, March 9, 2009
"When I grow up..."
Wednesday, February 4, 2009
Circus, Circus
(Esta nota no es para entrar en polémicas, sólo para relatar mis recientes encuentros con el género del circo. Seguidores y detractores tienen muchos otros espacios para dialogar,enfrentarse o agredirse.)
Nunca he sido fanática de los circos. Sin entrar en controversias a las que de niña era inmune (para ello, ver PETA o afines), simplemente no les veía la gracia. Los payasos no suelen hacerme reír (sólo el que tengo en casa, por eso me casé con él), los animales me daban lástima (no parecía haber grandes presupuestos para llenar las costillas de tigres, elefantes y caballos,
y eso me causaba mucha tristeza), el olor a pasto, sudor y excremento me desagradaba sobremanera, los equilibristas, trapecistas y malabaristas tenían siempre el tiempo contado y el resto de los números me resultaban inconsistentes e insulsos. Pese a que en escasas ocasiones contábamos con la suerte de presenciar espectáculos circenses de mayor envergadura, en términos generales, los valencianos de mi época nos debíamos conformar con estas famélicas y tristes muecas de circo que sin lugar a dudas determinaron mi escasa afección al género.Pero en las últimas semanas, por una razón o la otra, dos diferentes circunstancias me han llevado a reencontrarme con el mundo circense y, en cierta medida, a congraciarme con él. Con sus 5 añitos de primer mundo y, peor aún, viviendo próximos al vecindario del famoso ratón, no era de sorprenderse que, pese a la declarada displicencia de sus progenitores, nuestra hija resultara una fanática declarada y convencida de los circos (culpemos un poco a Murphy, también). Mientras vivimos cerca de mis padres, el problema estaba resuelto. El abuelo, conocedor y seguidor de este tipo de espectáculos, había sido abiertamente designado (honor al que respondía con satisfacción y deleite) para compartir las itinerantes puestas en escena que tocaran nuestro suelo con la pequeña y emocionada espectadora. Pero después de mudarnos, a casi 4 horas de distancia de mis padres y con horarios y responsabilidades eclécticos de ambas partes, tuvimos que enfrentar el dilema paterno de los gustos individuales de adultos frente a las necesidades y los deseos de los hijos. Y así, tuvimos que ir al circo.

El circo Ringling Bros. and Barnum and Baily llegó al American Airlines Arena con su “Over the top” hacia mediados de enero, una de las primeras paradas de un tour extenuante que recorrerá media nación americana este año (la otra mitad será cubierta por otros shows de la misma casa). Con aún suficiente tiempo antes de empezar la función, decidimos explorar los extramuros de la arena para que nuestra pequeña viera con sus curiosos ojos a las estrellas de la noche. Para mi beneplácito, no vimos maltratos ni costillas (visita el centro de conservación de elefantes del Ringling Bros. en este link http://www.elephantcenter.com/ y conoce a Barack, el bebé elefante asiático nacido por inseminación artificial el día de la toma presidencial), tampoco las cadenas, los insultos ni las diminutas jaulas mencionadas por ciertos grupos de derechos de los animales. Recorrimos el camino de vuelta a la arena satisfechos, sin saber que el show que nos esperaba rebasaría aún más todas nuestras expectativas. “Over the top” es un espectáculo de lujo, digno del apelativo que sus primeros creadores, los empresarios cirqueros Barnum y Baily utilizaran en su momento de gloria (hacia el año 1870): “The greatest circus on Earth”. Y es que con un nombre, una historia y una fama como esos, el contemporáneo circo de los hermanos Ringling (quienes compraran en 1907 el legado de Barnum y Baily con tren y todo) no podía exigirse a sí mismo menos que el impacto. El número inicial deja por sentada la intención de derroche de lujo, vestuarios, ingenio y variedad. Centenares de artistas, trapecistas, malabaristas, motociclistas, payasos, saltimbanquis, domadores de animales y animales, inundan la arena de color al ritmo de una alegre marcha. A partir de ese momento, cada montaje supera al anterior. La destreza de los contorsionistas les hace asemejar figurillas de plastilina en manos de un aventajado artesano para quien la materia física no tiene peso ni limitaciones. La pericia y astucia de los motociclistas desafiando el destino a máxima velocidad mantiene el alma en un hilo durante eternos minutos de expectación. La habilidad de los acróbatas (alguno de ellos hasta sin malla de seguridad), demuestra que para el ser humano todo es posible, hasta volar sin más impulso que su propio cuerpo. Y por supuesto, la ternura y vistosidad de elefantes, ponis, perros, caballos y tigres, logran el premio mayor, el dibujar sinceras sonrisas en el rostro de mi hija y de todos los niños presentes. Fue una experiencia placentera, tanto, que hasta quedé con ganas de volver. Un punto para el circo.
Casualmente, por esos mismos días cayó en mis manos la novela Chiquita, del cubano Antonio Orlando Rodríguez, premio Alfaguara de novela 2008, para mayores referencias. En un intrincado juego narrativo que sin lugar a dudas inclinó considerablemente la balanza del jurado de Alfaguara a su favor, la novela pone a dialogar versiones de versiones, recuerdos, personajes históricos, idealizaciones; ficción y realidad, a fin de cuentas, para novelar la vida de Espiridiona Cenda, una artista cubana de vaudeville en el ocaso del siglo XIX, de sólo veintiséis pulgadas de altura. Mejor conocida como “Chiquita”, la señorita Cenda dejó su Matanzas natal (terruño de seguridad, fortaleza de protección) para enfrentarse al mundo de los “grandes” y ponerlo a sus pies. Empecinada, egocéntrica y pasional, sus dotes hiperbólicas parecen hacer el balance a su diminuto tamaño. Algunas veces testigo, otras, protagonista de las más increíbles aventuras, presenció grandes momentos históricos en un mundo boquiabierto ante las maravillas de una modernización tecnológica inminente, pero donde la aceptación del “otro” respondía aún a paradigmas de normalidad establecidos en la discriminación y el prejuicio (qué poco hemos cambiado…). Así, fue en Chiquita donde conocí al afamado Phineas T. Barnum, el mismo que legaría su idea de circo a los hermanos Ringling, y por tanto, padre fundador del espectáculo que presenciaría junto a mi hija en la arena de Miami. Me chismeó la novela que, con una gran visión de empresario sazonada con ciertas dotes de embaucador, el señor Barnum explotó la idea del espectáculo freak para amasar una fortuna considerable antes de entrar en el negocio del circo tal y como lo conocemos hoy día. Así, con mujeres barbudas, enanos, gigantes, supestas sirenas, hombres o mujeres más viejos del mundo, el público de Barnum sació su morbo y alimentó su cómoda noción de “normalidad” frente a lo que se ubica fuera del paradigma de la mayoría. Señalado en su época y crucificado por muchos en la actualidad, Barnum no sólo puso al descubierto, sino sacó provecho de la tendencia humana hacia prejuicio y el placer por el morbo. En el circo de Chiquita, el público espectador pagaba 25 centavos de la época y más por regodearse en lo que a primera vista resultaba diferente y por tanto, repulsivo. Bien por el circo, que ha evolucionado a ese fastuoso, alegre y colorido espectáculo del que mi familia y yo fuimos testigos semanas atrás (otro punto para el circo). Lástima que el morbo, los prejuicios, las inquisiciones silentes, sigan instalados (y sin intenciones de desalojo) en el público espectador.
Tuesday, January 20, 2009
Inauguration Day or Free Stuff Day
Friday, January 16, 2009
El fruto del árbol
He viajado bastante en mi vida, y aunque he visto muchas cosas increíbles nunca me hubiera imaginado que tendría una hija norteamericana. Pero ese hecho no fue lo que me causó el conflicto oximórico. Mi conflicto con que mi hija haya nacido en este país tiene un origen meramente religioso.
Mi esposa es católica y, aunque yo fui criado entre familias muy católicas convencidas de que el fruto del árbol es el pecado, desde hace muchos años soy un ateo convencido de q
ue el fruto del árbol es la metáfora del conocimiento, y aunque duela, éste es lo que nos hace humanos. Pero no escribo estas líneas para explicar mi fe, eso puede ser material para otro post. Estas líneas surgen de la preocupación que me causa la educación religiosa de mi hija.Desde antes de que Sarah naciera asumí que mi esposa se haría mayormente cargo de su formación religiosa, hablándole de la Virgen, de Jesús, yendo a la Iglesia de cuando en vez, y yo le daría cierta formación filosófica general (sólo por compartir responsabilidades, porque Vane sabe las mismas cosas que yo), y que al ir madurando ella misma se formaría su propio criterio respecto a los asuntos de lo espiritual y lo material. El problema es que en el tiempo que llevamos viviendo aquí hemos descubierto que la iglesia católica en los Estados Unidos tiene mecanismos mercantilistas mejor estructurados que en nuestros países latinoamericanos. Aquí, cuando vas a la Iglesia te pasan lista como en el colegio, y te contabilizan el diezmo al centavo para saber qué tan buen feligrés eres. Pese a la cantidad de comentarios cáusticos que este tipo de escenario le puede brindar a un ateo como yo, una vez más, no escribo estas líneas para hablar de mi fe, escribo esto porque me preocupa que Sarah no tenga formación dentro de alguna religión tradicional.
Para que la niña fuera bautizada, cuando vivíamos en Orlando, tuvimos que movilizar a padrinos e invitados a una remota Iglesia donde un joven cura hispano prefirió la limpieza del Pecado Original al original pecado de la limpieza de nuestros bolsillos. La posibilidad de encontrar otro curita así para la Primera Comunión es técnicamente más remota. No porque se hayan extinguido los curas con verdadera fe, sino por que como lo dice su nombre, la comunión es un acto común, social. El Bautizo es una ceremonia mucho más íntima comparada con la Comunión, así que para cualquier párroco de buenas intenciones (que ya son los menos) es más difícil escurrir entre los congregantes a una niña cuyos padres pecadores no han venido pagando su cuota de diezmo por al menos dos años.
De la misma manera que no creo que Homeschooling sea una práctica sana (ese es tema para otro post), tampoco creo que la formación religiosa netamente casera sea conveniente para nadie, porque la religión es básicamente un asunto social. Pero llegados a este punto no tenemos mayores opciones, porque Vane no está dispuesta a pagar el precio (literalmente) y el tiempo obligado que aquí cuesta una Primera Comunión, y yo, bueno yo soy ateo. Así que será tiempo el que diga qué tan lejos cae el fruto del árbol.
Thursday, January 8, 2009
CARLOS RUIZ ZAFÓN BIEN VALE LA NIÑERA

Valió el viajecito y la niñera. La conversa con Ruiz Zafón fue fresca y enriquecedora. Tan tímido como corpulento, el autor catalán residenciado en Los Ángeles abrió una puerta a su mundo y a su proceso creativo, guiado por las acertadas preguntas de Jorge Ramos y el público asistente. Recordó cómo La sombra del viento fue rechazada por múltiples editores españoles, quienes la consideraban anticomercial y no emblemática de la literatura española. Profeta fuera de su tierra (suele suceder…), el reconocimiento internacional llegó mucho antes que el local y obligó a la crítica española a posar sus ojos en la novela. Hoy en día, La sombra del viento en la Madre Patria únicamente es superada en números por el inmortal caballero de la Mancha, gracias a tirajes millonarios, traducciones a más de 40 idiomas e incontables y muy jugosas ofertas de productoras cinematográficas para llevar la historia a la gran pantalla (a lo que el autor responde cauteloso, que han sido muchas las ofertas, y algunas de ellas muy atractivas, pero una película tradicional iría en contra del espíritu mismo de la novela como homenaje a la literatura. De hacerlo, sería sólo si el proyecto lo involucrara directamente. Confiamos en que siga fiel a su idea).
