Friday, November 2, 2012

Convulso Octubre

Octubre ha sido convulso. Una montaña rusa de emociones, para ser milimétricamente más precisos.
Empezó con un fin de semana intenso, en el que recorrí junto a un grupo de amigos venezolanos, un total de casi 2000 millas para ejercer nuestro derecho al voto. Fueron unas horas de muchas emociones. Sentíamos que íbamos en una empresa épica, paladines sin espada a rescatar a nuetro país desde la distancia. Y no éramos los únicos. Nos sorprendimos al descubrir que la Interestatal 95 en la Florida estaba tomada por venezolanos que, como nosotros y a pesar de las complicaciones que el gobierno había querido imponernos, seguíamos comprometidos con nuestro país. Pero además, en esas horas encerrados entre las paredes de un carro estrechamos lazos de amistad, viajamos en el tiempo, nos reímos hasta el cansancio.
No hace falta contarles que el desenlace no fue precisamente el que esperamos. La desilusión al conocer los resultados se posó sobre nuestra van de alquiler. Por un buen rato, se hizo el silencio. Lloramos de rabia e impotencia. Pero luego se produjo un efecto inesperado. Una sensación colectiva de esperanza y solidaridad, la maravilla de experimentar cómo el dolor compartido se hace más llevadero. Al llegar, de regreso a nuestros hogares, nos quedamos con eso. Con ese sabor a esperanza y el recuerdo de un Bourbon Street vestido de amarillo, azul y rojo.


Luego vino la caminata por la cura del sarcoma, para la que organicé un equipo en nombre de la bella V. V es una niña de 7 años, la princesita más alegre y bulliciosa que se haya visto jamás. Es la hija de R, mi comadre y gran amiga de la universidad. En verano, después de un pelotazo jugando fútbol, V empezó a quejarse de un fuerte dolor en la pierna. Después de un par de días, R la llevó al pediatra, segura de que no pasaría de alguna desgarradura de músculo o fisura. Allí empezó la pesadilla. 
Pero V es una guerrera y su sonrisa nunca se desdibuja de su rostro. Por ella se juntaron más de 60 personas una soleada mañana de octubre a caminar o correr 5 kms. (¡y que sorpresa tan maravillosa al verla aparecerse allí!). Lo que en principio surgió como una modesta idea, esperando 10 personas inscritas y $500 de meta de recaudación, terminó desbordándose en más de 60 personas inscritas y casi $8.500 de recaudación (todavía es posible donar para la Fundación, se deseas hacerlo, solo tienes que pulsar aquí). Y lo más importante, una energía maravillosa, la certeza de una recuperación inminente y la solidaridad y el amor para con V y su familia. Una ocasión realmente especial.



Finalmente, llegó Halloween. El salón de S., por ser el "avanzado", tiene la particularidad de trabajar por estas fechas en un proyecto biográfico muy interesante. A principios de año escolar (finales de agosto), cada niño escoge un personaje histórico de su interés. Durante dos meses enteros investigan sobre la vida de ese personaje, y semanalmente van entregando mini proyectos que van desde una hoja de scrapbook, una línea del tiempo hasta un anuncio con eslogan y todo. La culminación del proyecto es el día de Halloween. En ese momento, cada uno de los niños se "convierte" en su personaje para un museo de cera. Así permanecen toda la mañana como estatuas hasta que alguien los activa y ellos ofrecen un breve discurso sobre "quiénes son".
Los personajes son de lo más variopintos. Pude ver desde a Niel Amstrong hasta a Michelle Obama. Desde Willian Shakespeare hasta la princesa Kate. S. se decidió por Cleopatra. Después de dos meses me parece que sabe más de lo que cualquier niño de su edad debería saber sobre la seductora reina del Nilo. ¡Pero como lo ha disfrutado! (y nosotros con ella). Eso sí, ese día quedó sin voz. Cuando la fui a recoger en la tarde no podía ni ofrecer respuestas monosilábicas. Se durmió en el carro, con su maquillaje, sus adornos para el cabello y su velo azul. Y después de una siesta reponedora de media hora, ¡estaba lista para irse a pedir caramelos con su inseparable amiga R!



Mientras por acá andábamos en todas esas lides, mis divinos compañeros de La Vuelta al Mundo, dirigidos por Jackie, nuestra hada madrina, andaban capturando manos... Yo no tuve mucho tiempo de hacer fotos este mes, hice sólo una y compartí dos de archivo (qué horror!!!). Pero los chicos de LVM se botaron con una participación desbordante y una creatividad inusitada. ¡No se pierdan el mural y la cadena (de manos) que Jackie publica pronto en su blog!



Muchas gracias por pasar y por llegar hasta el final de esta entrada interminable. ¡Feliz Noviembre!

Friday, September 21, 2012

Sobre "La sangre de los inocentes" de Julia Navarro




"Soy espía y tengo miedo. Tengo miedo de Dios, porque en su nombre he hecho cosas terribles". Así se confiesa Fray Julián, un dominico de conciencia atormentada en la Francia medieval. Esa desgarradora confesión abre la tercera novela de la escritora española Julia Navarro, La sangre de los inocentes.


La crónica del fraile constituye el hilo que teje esta historia a tres tiempos. En primer lugar, somos testigos del histórico asedio a Montsegur, último bastión de los cátaros. La Inquisición ha llegado con todo el peso de su ley divina a enjuiciar, convencer o eliminar a los infieles. Julián, notario de la Inquisición, preside los juicios. Debe enfrentarse a su propia madrastra, doña María, líder de la resistencia cátara. La convicción del fraile flaquea. Demasiadas iniquidades cometiéndose en el nombre de Dios. Así, y a petición de doña María, fray Julián emprende la escritura de la crónica donde dejaría constancia de las crueldades e injusticias cometidas por sus propios hermanos sacerdotes católicos contra quienes profesaban otra fe.

El segundo bloque narrativo se ubica en otro período convulso. Corre el año 1938 y la pólvora nacionalista y antisemítica parece incendiar toda Europa. Un profesor medievalista recibe un extraño llamado de un extravagante conde francés: autentificar un secreto tesoro familiar que ha venido legándose de una generación a otra: el relato de fray Julián. Las palabras del dominico parecen perseguir al profesor mientras intenta localizar a su esposa judía en el Berlín nazi.

Y finalmente saltamos a la actualidad, donde un grupo de extremistas islámicos financiados por un fascista neocátaro, planea el mayor ataque terrorista de la historia contra la Iglesia Católica, y un grupo del Centro Antiterrorista Europeo y la Inteligencia Vaticana se esfuerzan por evitarlo.
La novela de Julia Navarro nos habla de religión, pero no en el sentido doctrinario. Nos habla de las injusticias, de los absurdos, de los derramamientos de sangre, de la intolerancia que pueden llegar a cometer los hombres y las mujeres de fe. Nos habla de poder. Del poder que ostentan las minorías y de cómo éstas manipulan a los débiles en el nombre de su Dios. Nos habla de odios y venganzas, del histórico asedio a lo diferente, de las más antiguas prácticas de no inclusión. La sangre de los inocentes nos habla de lo radical y excluyente que puede llegar a ser el homo religiosus cuando enarbola la bandera de su verdad. Y de las consecuencias, -sangrientas, dolorosas, irreparables- que las pretendidads verdades de la fe han tenido en nuestra historia.
 
El lector que no se deje amedrentar por las más de 800 páginas que constituyen esta obra, hallará la lectura amena, el lenguaje sencillo (aunque a veces al extremo), e interesantes muchas de las reflexiones sobre la tolerancia, las religiones, los conflictos entre Oriente y Occidente y los mecanismos de poder que han tejido la historia de la Humanidad.

Sunday, September 2, 2012

Diario de Viaje

Una de las cosas que más extrañaba durante estos meses de silencio virtual, era participar en las cadenas mensuales de La Vuelta al Mundo, esa comunidad fotográfica tan cálida de la que desde hace ya un par de años formo parte. Pero he vuelto. Y lo he hecho en el mejor momento, en agosto, el mes de nuestros "Diarios de viaje". Coicidió además con nuestros días de descanso en Sarasota, de donde me traje tantas fotos que aún no termino de editar. Aquí las fotos (y sus reflexiones correspondientes) con las que he participado este mes.

 Agosto no ha sido fácil. Llegó cargado de tormentas, a abatir seguridades, a cubrir de gris plomo el azul cielo de las certezas.
Pero también agosto ha tenido esto. Una escapada familiar al mar, a un lugar de ensueño donde volver en el pensamiento cuando la tormenta decida volver (ojalá y no lo haga).
Atesoro este paseo, este lugar y este momento. S., su muñeca Emma, mi Chino detrás del lente y yo, recorriendo estos jardines de cuento de hadas. 



Viajamos a Sarasota, Florida, con la misión familiar de hallar dientes fosilizados de tiburón en Caspersen Beach, tal como recordábamos haber encontrado años atrás (no tengo muy claro cuál es el lío de corrientes que confluyen en esas aguas, pero el hecho es que en esa playa es posible encontrar dientes de tiburones prehistóricos así como quien encuentra caracolitos en la orilla del mar).
Fue un poco decepcionante para S. pasar todo el día escarbando en la arena para encontrar sólo 3 minúsculos dientecitos... Pero nos llenamos los ojos y el espíritu con unas vistas maravillosas de esta playa virgen que afortunadamente y por haber sido declarada parque nacional, se encuentra libre de altos edificios o carreteras.
Los dientes de tiburón los encontramos después, en la tiendita del pueblo, a $1.99 el saquito... :-S




 Los residentes de Siesta Key Beach se ufanan con las estadísticas que indican que tienen la playa con la mejor arena del mundo. Con un dejo de celos, puedo imaginarme al equipo de expertos encargados del análisis, viajando por todo el mundo armados de su espíritu empírico, recolectando muestras en los parajes más paradisíacos del orbe, con la única misión de aclararle a la humanidad la inmensa interrogante de cuál arena es la mejor... ¿Será posible? y de serlo, ¿por qué no me enteré de la existencia de esta dedicada profesión en mis años universitarios? Yo habría sido una excelente recolectora de muestras, de eso estoy segura.
El hecho es que verdaderamente la arena de Siesta Beach es algo fuera de lo normal. No sólo por su níveo color, sino por su textura suave y fina. Más que arena parece talco, que se desliza de la piel al tratar de  agarrarlo.
Pero pensándolo bien... mejor llévenme de vuelta. Necesito más muestras para emitir un juicio.




Cuando decidimos pasar unos días en Sarasota, sabíamos que serían unas intensas jornadas de sol, arena y mar. Lo que no anticipamos es que a sólo un par de minutos de nuestro hotel se encontraría una de las más relucientes joyas  del suroeste de Florida: El Museo de John Ringling. Un complejo de galerías de arte, circo en miniatura, jardines floreados y una mansión de nada menos que 52 habitaciones! Pasamos todo el día extasiados entre tanto arte y belleza.
Aquí, la vista de la bahía de Sarasota desde la terraza de la mansión. 




Atardecía. La playa no tenía acceso al público, sólo un descampado improvisado donde estaba prohibido estacionar. Un risueño grupo de amigos compartía el azul resplandeciente de ese mar enorme y desierto. Y a lo lejos una mujer con una cámara, escondida entre dunas y cardones, intrusa de la alegría ajena, se mimetizaba entre clic y clic con las uvas de mar. 



Pasábamos todas las mañanas frente de la bahía de Sarasota. Mi vista se quedaba prendada de los barcos y veleros que, detenidos, parecen dormir una siesta mientras esperan la acción por llegar. La última mañana de nuestro viaje, mientras todos dormían, decidí recorrer la bahía con mi cámara. Nunca pensé que habría de toparme con un velero pirata ;-)

Tuesday, August 28, 2012

Declaración



Hace un tiempo, alguien me dijo que el 2012 sería un año de cambios. Y no hablaba de los trágicos desenlaces que los profetas del desastre se empeñan en vaticinar a partir de aquellas lejanas predicciones mayas. Hablaba del fin de un ciclo, que traería consigo transformaciones inminentes. Transformaciones conscientes o inconscientes, algunas de ellas obligadas, otras asumidas. Portal entre el cierre y lo novedoso, reforzaría la potencialidad de lo que podemos llegar ser. Para bien o para mal. 

Sacudones al ego. Enjuagues a la vanidad. Resquebrajamientos de verdades asumidas como inmutables. Invitaciones a la reflexión. Rupturas de círculos viciosos motivadas por la enfermedad o la calamidad. Renovaciones. Transformaciones. Toques de fondo. Escrutinios al  entramado de la conciencia individual y colectiva. Evaluaciones. Reevaluaciones. Indagaciones espirituales, materiales, sensoriales. Revisiones de la especie como un uno parte de un todo. Apertura o cierre, según el ojo de quien lo vea. Nacimiento o muerte. Reinvención.

Así he estado. Redescubriéndome y reinventándome, y presenciando cómo los demás lo hacen a su vez, en éste tan vilipendiado 2012. Quiero volver. Lo intento. Sean ustedes mis testigos y estas palabras mi declaración formal.