Thursday, May 6, 2010

Escogidas


Para la madre que yo escogí y la hija que me escogió
 
El día de su llegada conocemos una nueva dimensión del amor. Amor nacido del amor, de raíces atávicas que anclan y proyectan al mismo tiempo.

Nos volvemos partícipes de una comunión ancestral con todas las madres del pasado y del futuro, la que habita en la casa vecina y la que camina descalza por tierras remotas.

Descubrimos que cuando nuestras propias madres decían “lo sabrás cuando tengas hijos”, no se equivocaban: somos antes y después, somos en ellos y por ellos. Nacemos con ellos, como madres, a una vida nueva.

Aprendemos a escucharnos y a escucharlos dentro de nosotros. Podemos leerlos como a libros abiertos; laten en nuestro pecho aun cuando están lejos; nos enseñan el lenguaje del silencio, del instinto y de la supervivencia.

Conquistamos nuestro paso. A veces caminamos más despacio, otras corremos para no quedarnos atrás. Nuestras huellas florecen, tienen forma y sentido: reinventándonos cada día nos hacemos mejores. Haciéndonos mejores cambiamos la cara del mundo en que vivimos.

Nuestros regalos son sonrisas del corazón, un par de manitas entrelazadas a nuestro cuello, una caricia en la frente, un “te amo” sin razón. Nuestros días son todos los días. El de la práctica deportiva, el del show de ballet, el de la batalla ganada a la fiebre, el de la graduación de bachillerato, el de la primera palabra o los primeros pasos.

Felicidades a todas las madres. A la mía, que es bendición, inspiración y ejemplo. A mi abuela, la madre por excelencia de una clan irrepetible. A mis amigas de siempre y las de ahora, las cibernéticas y las de carne y hueso. Las fotógrafas, las lectoras empedernidas, las bloggeras, las “soccer/hockey/beisbol moms”, las fiesteras, las todo-terreno, las de la romana vieja, las multitasking, las habilidosas, las recién estrenadas, las encopetadas, las ejecutivas, las conservacionistas, las histriónicas, las deportistas, las intensas, las polifacéticas. Las futuribles. Las que que son todo eso y mucho más. Felices hijos, pues ésa es nuestra mayor felicidad.

(Foto: CBCNews-Canada)

7 comments:

Lena said...

Felicidades a todas, sí!

(No se sabe qué hacer con tanto amor...)

Besitos, Vane!

Mar said...

Recuerdo que lo primero que me dijo mi padre al tener a mi primer hijo fué: "Ahora comprenderás porque el amor de un hijo hacia un padre no es comparable al de un padre hacia un hijo".

Realmente hasta que no los tienes no puedes saber lo que realmente se siente, y lo mucho que los llegas a querer.

Sin lugar a dudas, es lo mejor que he hecho en mi vida ;-)

mc said...

Gracias Vane. Sabes que? Yo nunca le hago mucho caso al dia de la madre. Siempre me parece un dia comercial (aunque aqui en Canada, menos, pero no mucho). Pero tu post, tus palabras, son una forma de celebrar sin caer en el consumismo. Es una nueva forma de ver las cosas, al menos para mi. Voy a celebrar este domingo con mis chiquitos.
Gracias
Una de las ciberneticas :-)

Carolina González Arias said...

Vane, hermoso tu post. Que pases un día muy especial, aunque después de tener a nuestros retoños todos los días son especiales.
Un beso

Olga said...

Sencillamente hermoso. Sigue escribiendo lo haces maravilloso.

DEMOFILA said...

Hola, he visto que me has visitado, me he alegrado mucho que lo hayas hecho porque así espero tener una nueva amiga bloguera.
Llevas razón a decir que todosdicen que son poetas, pero para ser poeta hay que conocer el amor, la pasión y todos los demás sentimientos que deben tener los poetas.
Gracías por tu comentario a mi poesía, me alegro que te haya gustado.
Desde luego que puedes visitarme cuando quieras, yo te visitaré también para ver como va tu blog.
Un fuerte beso de esta nueva amiga bloguera que aunque esté lejos está unida a tí con su corazón.

Olga said...

Vane he leido y releido , y cada vez me gusta mas, eres excepcional, yo ssabia pero no que eras tanto, maravilloso, que sensibilidad, como la expresas que es lo dificil. Simplemente maravilloso.