Hay que ver. De todos los meses en que pude unirme oficialmente al proyecto fotográfico de "La vuelta al mundo", vengo a empezar de lleno precisamente en marzo, con el tema minimalista!
Tengo que admitirlo, me costó un montón. En primer lugar, porque mi vida está siempre sobrepoblada de objetos, actividades y personas. En segundo lugar, porque mi ojo aún no está acostumbrado a ese discernimiento formal y cromático que un trabajo minimalista requiere. Sin embargo, no desistí.
Sólo logré que el "monstruo" del mural de LVM me aceptara dos tomas, que pueden ver abajo. Pero despúes de mucho dar, creo que tengo mucho más claro el minimalismo, y el ojo un poquito menos alelado.
Pero lo que más he apreciado de este mes de marzo es que finalmente me decidí. Agarré mi cámara, me tomé un par de horas a la semana para mí y salí a tomar fotos. Qué sensación tan liberadora, qué manera de hacer conexión con el entorno! Reconecté con la niña que fui, la que salía al jardín a escuchar los pajaritos y se maravillaba con las cosas más simples.
Así que pese a mis tumbos con el minimalismo, marzo tuvo un saldo positivo para esta aprendiz de fotógrafa. Ahora, si quieren saber de verdad lo que es el minimalismo, disfruten del trabajo de los grandes (revisen las fotos publicadas en marzo, pues ya ha cambiado el tema).
Presiento que abril será mucho más prolífico para mí... y eso, eso es motivo de felicidad!
