Llorens hizo su tarea. Fruto de cuatro incansables años de investigación, la novela se compromete y "responde a la realidad en sus trazos gruesos", mientras que en los trazos más finos se permite las licencias. Es ese compromiso con lo grueso de la historia, lo que según este autor catalán diferencia a la buena de la mala novela histórica: "yo puedo decir que Hernán Cortés tuvo amores con una cuarterona cubana (...). No existió, pero pudo ser. Lo que no puedo decir es que Hernán Cortés descubrió Australia".
Primero paralelas, más adelante entrecruzadas, diferentes tramas y subtramas van componiendo el relato. Martí Barbany de Montgrí, personaje central de la novela, (alter ego en papel de Ricard Guillem, cuyo vida singular llamara la atención del historiador J. E. Ruiz Domenec quien a su vez supo transmitir su interés a Llorens) es un campesino con buena estrella, visión certera para los negocios, sentido de la lealtad y abierto al consejo franco, que apenas llegado a la pujante ciudad de Barcelona, se enamora perdidamente de una joven perteneciente a una familia poderosa y, desde ese momento, hace lo posible para merecerla.
Entre tanto, en la casa condal se tejen marañas de intrigas. Ermenesenda de Carcasona y Almodis de la Marca, la abuela y la amante del conde Ramón Berenguer I, se han jurado la guerra y enfrentan sus ambiciones en una lucha desgarrada de poderes. El conde ha repudiado a su esposa (escogida a dedo por la abuela Ermenesenda) para unirse a una mujer casada, lo cual puede generar un verdadero caos moral en Barcelona (además de echar al suelo una cantidad de suculentos acuerdos económicos entre condados). Y en las afueras de la ciudad, la comunidad judía se mueve entre la marginación religiosa y los intereses monetarios, en una época donde religión y poder pisan terrenos movedizos solo estipulados por la conveniencia.
"La historia es un lugar donde colocar mis personajes". Llorens ha pedido prestado el telón de fondo, un telón de fondo histórico pero que sin lugar a dudas parecería nacido de la más autentica ficción, y ha sabido como embellecerlo, reconstruirlo y redecorarlo con una ficción verosímil, fiel y comprometida. Con la certeza de su título, Te daré la tierra es una novela que entrega. ¡Enhorabuena por el camino hallado de Chufo Llorens!












